Una secreta conspiración se había enseñoreado en los muros que cobijan la más antigua sede donde habita la sabiduría del hombre en forma de códices de artistas, sobre todo, que merodearon la corte de los Sforzza, los Borgia, los Médicis..en el Estado Pontificio del Vaticano.Pero también habitaba en las paredes de arena de los lamas tibetanos, en los montes secretos de la antigua China, en los templos escondidos en la jungla de Thailandia, en Bali, en Sumatra, en los hielos que cercan Alaska, en las paredes de la cueva más grande del mundo según varios autores, de Nantes, como Jules. De Columbus, en Ohio, en las cuevas del Mamút. En las altas mesetas aztecas, en las cumbres de los Andes peruanos, en las cordilleras mágicas y misteriosas de Chile, y en los lagos que cercan Ontario el recuerdo de los primeros emigrantes que bajaron del hielo, de las tierras boreales.
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Se dirigió al aeropuerto. En el bolsillo llevaba los billetes para Roma, Museo Vaticano. En la cartera tenía el plano del monumento romano, un itinerario de 33 estaciones y un libro de claves que codificaban con "The devil's dictionary " de Ambrose Bierce.











Vió la luna a un lado y el sueño del sol al otro.El lugar donde empezaba el misterio y los sueños.
Pasó bajo el arco de hiedra.Saludó a Minerva, cazadora, en una estatua de mármol. Al no oir respuesta a sus requiebros y galanteos se percató que estaba en la Tierra de los humanos, no en el sueño del Olimpo.Eso le produjo una desazón tan grande que comenzó a correr.
Cuando vio el camino saltó a tierra en forma humana. Le había costado recordar más de una lección. Aun así se hizo daño en un pie al caer.Si le hubiera visto Cronos se habría reido a carcajadas.
Era agua, mientras el proceso de transmutación se efectuaba...En el silencio del parque se oyeron unos pasos.Alguien se acercaba.Debería detener la forma de atrasar el tiempo pero eso se escapaba a sus posibilidades. Ya se lo decía Cronos en la escuela del olimpo pagano.



.un resplandor azul en la noche y ya está..